Volumen 14 Spoilers

 

Indice

Preludio 1
Capitulo 1: Aun así, la vida normal de Hikigaya Hachiman continúa
Preludio 2
Capítulo 2: Eventualmente, llegará el momento para acostumbrarse a esa relación
Preludio 3
Capítulo 3: Por supuesto, recuerdo la estación del año cada vez que siento ese olor
Preludio 4
Capítulo 4: Y entonces, Yukinoshita Yukino sacude su mano suavemente
Interludio
Capítulo 5: Shizuka Hiratsuka gallardamente camina hacia adelante
Capítulo 6: Al igual que antes, Yuigahama Yui pide un deseo
Interludio
Interludio
Capítulo 7: Los sentimientos ciertamente se conocen con el toque de la calidez
Capítulo 8: Esa puerta se abre una vez más
Interludio
Capítulo 9: Incluso si ese azul se desvanece con el tiempo, seguirá siendo azul
Capítulo 10: Es por eso que Hikigaya Hachiman lo dijo

Spoilers: 

Al parecer Yui y Yukino y Hachiman vuelven a ser amigos. Yui dice que no le importa que el chico que ella quiere tenga novia. Yukino se confiesa a Hachiman. Al final Yukino invita a cenar a Hachiman con su mamá. Queda implicado sutilmente que ambos están saliendo.

Spoilers:

Aquí esta la parte de la confesión en el capítulo 9. El contexto antes de esto es: Yukino llama a Hachiman a la terraza (en la promo) después de que él baila un poco con Shizuka Sensei.

—Y…

—¿Hay más? ¿No es ya suficiente? ¿Por favor?

Llena de sus crecientes demandas, Yukinoshita dio un paso hacia delante, vistiendo una expresión dócil.

—No, hay algo más que quiero decirte antes.

Ella empezó a alejar su mirada de mi y tosió suavemente.

Sólo momentos antes ella estaba dando ordenes, pero ahora, ella estaba apretando sus labios y sólo podía escuchar el sonido de su respiración cuando parecía abrir su boca, mientras apretaba los papeles contra su pecho.

Levantó los ojos desdee sus piees y me miró diramente con sus hermosos ojos. Aunque susurraando, ella me dijo sus palabras:

—Hikigaya-kun, te amo.

Me quedé congelado en el lugar debido a su sorpresiva confesión y entonces Yukinoshita sonrió sin preocupaciones. Ocultó rápidamente sus mejillas sonrojadas con los papeles que tenía en su mano y dio una mirada un poco hacia arriba de mi dirección, como si tratara de ver mi reacción. Sin embargo, sin poder soportar el silencio, dio un paso hacia atrás.

Y sin esperarme a que respondiera, se marchó.

¿Qué? ¿Espera, en serio? Viejo, que molestia que era ella.

Si me vas a dejar así, ¿cómo se supone que te de mi respuesta? ¿Me estás diciendo que tengo que responderte formalmente en otro momento? Ahora eso sí es doloroso. En serio, ella era un dolor de cabeza.

…Pero, incluso siendo un dolor de cabeza, ella es jodidamente linda.

 

 

Spoilers:

Capítulo 7, última parte.
Contexto: Hachiman irrumpe en la reunión que tiene con su maamá, su hermana y Shiratsuka-sensei sobre la promo en conjunto. Después de que la reunión termina, él alcanza a Yukino en su camino saliendo de la escuela, su pequeño intercambio está traducido abajo

Pasó algo de tiempo después de que la discusión terminó en la recepción.

Una vez que terminamos nuestros debate sobre los planes que seguirían, ya había empezado a oscurecerse afuera. Caminé hacia la zona de bicicletas de la escuela con un caminar pesado gracias a la extrema tensión y al cansancio.

Sin embargo, me las arreglé para llegar a la entrada de la escuela, llevando mi bicicleta conmigo. Y allí, pude ver a Yukinoshita saliendo delante de mí.

Su paso parecía pesado, a veces caminaba algo titubeante, acomodando su abrigo y su bufanda. Estaba muy lejos de su galante comportamiento usual y sólo era cuestión de tiempo hasta que la alcanzara, incluso si empujara mi bicicleta conmigo.

No pude simplemente tratar de ir hasta allí y pasar sin decir nada o pensar en despedirme con un simple hasta luego. Simplemente no sentía correcto. Empecé a pensar en las palabras que usaría para saludarla, pero incluso así, ciertamente no quería terminar esto con unas cuantas palabras.

Empujé despacio mi bicicleta y me puse al lado de Yukinoshita.

Yukinoshita miró furtivamente en mi dirección, mostrando algo de sorpresa por un momento, pero luego inmediatamente mirando hacia el otro lado. Sin decir nada ella entonces aceleró el paso y yo me puse su ritmo como respuesta.

Los sonidos de las botas chocando con el piso y los sonidos de la correa de la bicicleta se alternaban, nuestro tempo se mantuvo igual.

Ciertamente se sintió largo el momento de silencio en el que caminamos de esta manera. Quizás, simplemente estábamos siento testarudos, sin querer romper el silencio incluso después de haber esperado por tanto tiempo. O para ponerlo más simple, era muy vergonzoso para ambos.

Pasamos varias estaciones de bus, esquinas, sin que ella me mirara mucho. Continuamos hacia delante e incluso ignoramos a cualquier transeúnte.

Bueno, yo soy el que pidió esta solicitud con ellas, así que soy yo el que deba romper el hielo aquí.

Con eso en mente decidí hablar con ella una vez que pasaramos la línea Keiyou.
Dimos algunos pasos hacia adelante con el tren pasando por detrás de nosotros. En ese momento, pareció que el clamoroso ruido de la ciudad se había apagado.

Respiré profundamente y llamé a Yukinoshita que estaba medio paso adelante.

—…Lo siento por irrumpir así.

—…No es tu culpa.

Yukinoshita respondió con sofocado tono sin mirar en mi dirección como si estuviéramos hablando sobre temas triviales sin importancia.

—No es como si hubieras podido decir no en esa situación. Pero en serio, ¿qué pasa contigo? No te entiendo para nada.

Ella se quejó, el ritmo de su voz se incrementó.

—Actuaste como un evangelista lo haría cuando visita la casa de alguien.

—Creo que eso es un poco exagerado. Escalé la situación, definitivamente, pero no propuse una solución tangible. Sólo lo dije para ayudarnos, eso es todo.

—Entonces básicamente no estás ofreciendo ayuda para nada, lo cual lo convierte en algo peor que una estafa… Creo que mucho peor.

La verdad es que era la epitome de la estafa, ofrecer una solución potencial para levantar preocupaciones sobre riesgos inexistentes. La gran diferencia aquí era que no ofrecí ninguna solución al problema. En ese aspecto, era mucho peor que una estafa, que, como ella dijo, era todavía peor.

Yukinoshita dejó salir un profundo suspiro.

—Ver a mi familia ser engañada ciertamente me asustó un poco.

—Yo no diría eso… Quiero decir, no necesitaría mentir en primer lugar si elos fueran tan fáciles de engañar. Estaba más asustado que se reventaran conmigo, honestamente…

Dije al mismo tiempo que dejé salir un suspiro del corazón en alivio.

Obviamente no hay manera de que la madre de Yukinoshita o Haruno-san fueran a creer mis absurdidades. La idea básica de la promo en conjunto fue completamente rechazada en la discusión en la recepción de la escuela.

Las mujeres de la familia Yukinoshita en realidad no necesitaban tomar riesgos con el baile de promo, así que estoy seguro que se estaban divirtiendo con mis tontos argumentos.

Yukinoshita, por supuesto, estaba consciente de ello. Todavía un paso adelantada, Yukinoshita ajustó su bolso detrás de su espalda y habló:

—Tienes razón… Mi madre y mi hermana no son del tipo de persona que vaya a caer en esa clase de trampas.

—¿Verdad? Estaba muy muy asustado al final, también. En serio, ¿a qué juegan?

—¿Quién sabrá? Yo no lo sabría.

Yukinoshita murmuró después de mirar hacia el otro lado.

La calle que caminábamos se hizo más estrecha hasta que eventualmente se conectó con la carretera nacional. Ir hacia la izquierda significaría que estaba tomando mi camino a casa.

Pero en nuestro intercambio mientras caminábamos juntos, perdí la oportunidad de decir adiós.
…O quizás, no, no era eso. Yo sí tuve la oportunidad en el camino, pero decidí ignorarla de todas formas.

Una vez llegamos al puente peatonal que nos llevaría hasta la ruta nacional, empujé mi bicicleta con decisión y con pasos firmes.

Yukinoshita empezó a subir las escaleras sin mirar atrás y yo la seguí. Pero me quedé retrasado atrás al tratar de subir mi bicicleta. Gradualmente, nuestra distancia empezó a crecer, un paso, dos pasos hasta que ella finalmente llegó hasta arriba.

Para alcanzarla, apuré mi ritmo, forzando la bicicleta a subir torpemente. Yukinoshita, que se detuvo una vez llego allí, me observó.

Parecía que ella estaba esperando. Le di una mirada en disculpa y ella sacudió su cabeza. Sin embargo, nuestros ojos solo se vieron por un momento, pues ella rápidamente miró hacia adelante y comenzó a caminar otra vez.

Mee apresuré para no quedar tan detrás de ella y finalmente la alcancé hasta ponerme a su lado. La distancia que habíamos mantenido, el medio paso que casi se convierte en dos pasos, finalmente había desaparecido.

Una vez que el sonido de nuestros pasos se sincronizaron, Yukinoshita continuó sus palabras previas.

—Los ojos de mi madre lucían igual a como cuando ella mira a mi hermana.

—…Así que, ¿lo reconoció?

—Creo que ella podría haberse rendido conmigo.

Ella sacudió sus hombros, en autodesprecio.

—En primer lugar, dudo que mi madre me hubiese aprobado para realizar el baile de promo antes. ¿Y ahora estoy tomando un riesgo todavía aun mayor? Cualquiera se rendiría llegados a ese punto.

Su tono sonó como que ella se había rendido en si misma. Dudé en cómo responder lo que sólo sirvió para retrasar mi caminar y en eso Yukinoshita dio unos pasos más adelante.

—…Mi culpa. Se que no debería estar metiéndome en tus problemas familiares, o en tu futuro, como un extraño. Terminé simplemente causándote más problemas… así que me aseguraré de tomar responsabilidad por ello.

Escogí con cuidado las palabras que debía decir mientras adecuaba mi ritmo al caminar.

—Eso no es necesario, porque no hay motivo para que tú te metas en las decisiones que tomo. En todo caso hay otra cosa que deberías estar haciendo.

La alcancé después de escuchar sus palabras y ella bajó su ritmo un poco.

—…¿Por qué dijiste algo tan irrazonable?

Ella susurró dejando salir un dubitativo, vacío suspiro. Su expresión era ilegible debido a que estaba mirando hacia abajo, pero era sin ninguna duda una muestra de tristeza en su voz que se desvanecía.

¿Cómo debería responderle?

El tiempo que tenía era corto; el tiempo que tomaría a dos autos pasar a través del paso a desnivel y el tiempo que le tomaría a Yukinoshita Yukino ponerse tres pasos por delante. Me detuve en el lugar.

Ese tiempo no era para que piense sino para que me prepare a mí mismo.

—…Era la única manera que pude pensar para involucrarme contigo.

—¿Huh?

Yukinoshita se frenó y se volvió hacia mí. Su expresión estaba llena de sorpresa, su boca abierta parecía que estaba lista para decirme de qué estaba hablando.

—Si nuestro club ya no existe ya no tendremos nada en común. No pude pensar en otra excusa para jalarte de vuelta.

—¿Por qué tú…?

En el puente peatonal, la luz de una bicicleta llegando iluminó a una Yukinoshita petrificada. Con la débil luz, pude ver que se estaba mordiendo ligeramente un labio.

—…¿Qué pasó con nuestra promesa? Te dije que cumplieras son el deseo de ella, ¿verdad?

Su voz me chocó con tono criticándome, su mirada bajó en arrepentimiento.

Pero estaba seguro que ella diría eso. Y sabía que ella haría esa expresión.

Pero incluso así, en señal de mi propio interés, decidí que no miraría atrás para ver a quién le causaba problemas, así que respondí de vuelta.

—Digamos que no está totalmente fuera de juego.

Yukinoshita me dio una mirada perpleja y sin decir una palabra me preguntó al inclinar su cabeza. Estreché mis ojos, bañados con la luz naranja del puente como la luz del atardecer.

—…Ella me dijo que te quería allí, porque no hay nada después de la escuela.

Le pasé las palabras, y Yukinoshita se estremeció, mirando hacia otro lado para que no pudiera ver sus ojos húmedos.

—…¿No podrías haber hecho eso sin haber hecho lo que hiciste hoy?

—No creo que hubiera podido, porque no tengo la confianza de poder mantener una relación de ser conocidos, amigos, compañeros o lo que sea.

—Eso podría ser el caso para tí, pero… yo puedo hacerlo. Definitivamente mejoraré para poder hacerlo apropiadamente… es por eso que… estaré bien.

Ella dijo eso mientras que, como para cortar la conversación y para sacudirse el pasado de encima, empezó a caminar hacia adelante.

Las esquinas de mi boca se torcieron en una sonrisa cínica, viendo su carisma en su visible valentía.

—No estoy en la posición de decir esto, pero no sólo tu y yo somos terriblemente malos al comunicarnos, también estamos torcidos hasta nuestro ser. Encima de eso, somos un fracaso socialmente y no tengo la más mínima confianza de que podré mejorar en ello. Si de algo sé es que de seguro me distanciaré incluso más una vez empezamos a alejarnos. Es por eso…

Caminé detrás de Yukinoshita a tan sólo unos pasos de alcanzarla.

Mientras miraba su espalda crecer en tamaño, estaba a punto de alcanzarla con mi mano, pero dudé.

Si hubiera querido continuar nuestra discusión podría haberla detenido fácilmente. Sabía eso. Hombre, podría haber continuado caminando y hablando con ella. Eso no era difícil para nada. Pero si no tenía una razón, entonces no debería estar intentando jalar su mano.

Sin embargo, tenía una razón.

Una razón que absolutamente no cedería.

—…Si te dejo ir, no podré traerte de vuelta.

Lo dije para persuadirme, o quizá, para que PUEDA persuadirme a mi mismo. Y entonces extendí mi mano.

Teniendo una mano en mi bicicleta, terminé luciendo tonto y con mi mano llena de sudor, y no estaba seguro que tan fuerte era mi agarre.

Pero incluso así, tomé las mangas del brazo de Yukinoshita.

Su muñeca era sorprendentemente delgada, lo suficiente como para que mi mano la pueda tomar por completo.

—…

La espalda de Yukinoshita se sacudió y ella se detuvo. Con una mirada con sorpresa, alternó vistas entre su mano y mi rostro.

Pateé el parador de mi bicicleta y la acomodé hábilmente con la mano que tenía libre. Porque creí que si la soltaba, ella se iría corriendo como un gato que no está acostumbrado a la gente.

—Te dejaré saber que siento que me puedo morir de verguenza por lo que acabo de decir.

Dejé salir un forzado suspiro.

Yukinoshita se sacudió incomoda, tratando de usar ese momento para que la soltase. Su comportamiento era similar al de un gato asustado al tocar agua con su pata y, por más que quise dejarla ir, me aseguré de tomarla hasta que terminemos nuestra charla.

—Así que, lo que dije sobre tomar responsabilidad no fue suficiente. No estoy haciendo esto por obligación o algo por el estilo. Si de algo sirve, quiero que tú me dejes tomar responsabilidad.

Mientras más hablaba más me odiaba, debilitando el agarre de mi mano. Es asqueroso como me sentí sobre mí mismo en aquél momento. Bajé la fuerza que estaba agarrando la mano de Yukinoshita y su mano bajó.

Yukinoshita, sin embargo, no trató de correr y simplemente se quedó allí. Ella alisó las arrugas que se habían formado gracias a mi agarre y las mantuvo con su propia mano. No me miró pero parecía que estaba lista para escuchar lo que tenía que decir. Me sentí tranquilo y entonces comencé:

—Puede que no lo quieras, pero… quiero seguir involucrado contigo. No es por que sienta el deber de hacerlo, pero porque quiero hacerlo… Es por eso que… dame el derecho de desacomodar tu vida.

Sacando cada palabra de mi boca, una por una, estuve a punto de cerrarla en cualquier momento, pero me mantuve respirando con pausas cortas, todo para asegurarme que no cometiera un error.

Durante ese momento Yukinoshita no dijo una sola palabra para interrumpir, solamente miraba a las mangas que había sostenido antes.

—…”Desacomodar”? ¿Qué quieres decir con eso?

Ella me dio una mirada curiosa, respondiendo para mi sorpresa. Para compensar por todo el silencio, dejé salir mis palabras.

—No soy lo suficientemente influyente para cambiar tu vida. Estoy seguro que ambos nos graduaremos, encontraremos un trabajo, a regañadientes por supuesto, y viviremos de alguna forma una vida apropiada. Pero agrégame a tu vida y tomaremos desvíos o incluso nos estancaremos en algún lado… Es por eso que tu vida se volverá un poco más desacomodada.

En respuesta a mi incoherente palabrerío, Yukinoshita finalmente sonrió, aunque, era una sonrisa algo triste.

—…En ese caso, mi vida ya está bastante desacomodada.

—Cierto. Nos conocimos, hablamos, aprendimos del otro, crecimos por el otro y durante todo ese proceso… nos volvimos un desastre.

—Bueno, tú siempre has sido así desde el principio… no es como si yo fuera diferente.

Ella lo dijo en broma y para molestar y entonces ambos sonreímos ligeramente.

Estoy seguro otra persona al ver alguien tan torcido como yo, y alguien tan directa como ella es, podrían ver que tan deformados estábamos. Eramos tan diferente al punto de incompatibilidad, pero cuando se trataba de la naturaleza de nuestra deformación, eramos iguales. Y siempre que nuestras personalidades chocasen harían cambiarlas, aunque sea un poco, hasta el punto que habrían cambiado tanto que no volverían a ser lo mismo.

—Nos volveremos incluso más torcidos de aquí en adelante. Pero entre más torcida te vuelvas, ofreceré más a cambio.

Lo dije sabiendo que las palabras no tenían valor.

—…Bueno, no tengo nada bueno para empezar, así que lo único que puedo ofrecerte es cosas vagas como mi tiempo, mis sentimientos, mi futuro o mi vida.

Era una promesa que sabía que no tenía sentido.

—Mi vida no ha sido la mejor hasta ahora, y no creo que tenga muchos planes para el futuro, pero… si me voy a involucrar con la vida de otra persona, no sería justo que lo apostara todo.

Dejé salir mis palabras como si estuviera martilleando con un cincel, las palabras que necesitaba decirle.

Tenía que decirle, incluso sabiendo que quizá no le llegaran.

—Haré todo contigo, así que déjame involucrarme en tu vida.

Yukinoshita abrió su boca un poco, como si fuera a decir algo, pero pronto se tragó su aliento.

Ella fijó su miradaa en mí, y con una vez temblante, sacó las palabras que seguramente eran otra cosa antes.

—Eso no es justo para nada. No hay valor en mi futuro, o en mi camino… pero para tí, todavía hay…

Ella colocó sus ojos húmedos hacia abajo, pero en ese momento cuando ella perdió sus palabras, torcí mi boca y mis mejillas para convertirlas en una sonrisa. Una sonrisa típica de mí llena de cinismo, arrogancia y orgullo.

—Genial. Porque no hay mucho valor en mi vida, tampoco. El precio de mis acciones está por los suelos ahora y no creo que baje más de lo que ya está. Es más, creo que mi precio es basicamente un regatee a este punto, porque puedo garantizarte una ganancia en tu inversión.

—Eso es lo que un estafador diría. Tu discurso para venderte es terrible.

Nos miramos el uno al otro con una sonrisa llorosa y Yukinoshita dio un paso para acercarse y tocarme el abrigo. Ella me miró con lágrimas a punto de caerse.

—…Como es que puedes hablar tantas cosas inútiles y tontas? Estoy segura que hay otras maneras en la que puedes decirlo.

—Es porque no puedo… Y estoy locamente seguro que no voy a dejar que esto se simplifique con palabras solas.

Forcé mi expresión y reí con una voz lastimera.

Las palabras no eran suficiente, es por eso.

Podría decir como realmente me sentía o hacer bromas sobre aquello, podría usar frases u otras cosas pero no creo que aquello pudiera cruzar hasta el otro lado en lo más mínimo.

No es una emoción tan simple. Por supuesto, incluye el sentimiento que puede ser entendido con una palabra. Pero si tuviera que forzar una emoción en una espacio tan genérico, entonces se volvería una mentira.

He pasado por numerosas y numerosas palabras, he azotado con lógica fallida, me saqué todas las excusas que tuve, como mi entorno y mi situación, quité todo lo que bloqueaba mi camino y bloqueé mi propia ruta de escape. Es por eso que finalmente pude llegar a este punto.

Nadie podría entender eso. Y estaba bien. No me importaba si nadie lo entendía.

Sólo quería dejarlo salir, eso era todo.

Yukinoshita miró a mi sonrisa patética, pero eventualmente, ella se abrió y de mala gana.

—Creo que seré una gran molestia.

—Lo sé.

—Y no he hecho nada más que causarte problemas.

—Un poco tarde para decir eso.

—Soy testaruda y poco encantadora.

—Seguro que sí.

—Podrías al menos denegar eso.

—No pidas lo imposible.

—Creo que me volveré todavía más irremediable al depender de ti todo el tiempo.

—Entonces eso solo quiere decir que tengo que volverme más irremediable que tú. Si todos son irremediables entonces nadie es irremediable.

—…Y entonces…

—Está bien.

La interrumpí mientras ella trataba de buscar palabras.

—No importa que tanta molestia o carga te vuelvas, no me importará. Por el contrario, creo que eso puede terminar gustándome.

—…¿Qué? Eso no me pone feliz para nada.

Todavía mirando hacia abajo, Yukinoshita me pegó en el abrigo una vez más.

—Ouch…

No dolió para nada, pero lo dije para responder a manera de cortesía. Y entonces, Yukinoshita abrió sus labios.

—¿No tienes algo más?

—Estás torcida hasta el punto que honestamente no te entiendo, y creo que hay momentos en donde me haces perder la paciencia pero todas esas cosas son cosas con las que puedo lidiar, quizá porque soy más o menos igual… Quiero decir, probablemente me queje en el camino, pero creo que podemos hacerlo funcionar.

Ni bien terminé de decir eso, ella me pegó de nuevo, sin decir nada.

Contento con eso, tomé su delgada mano.

Desearía que hubiera otra manera de hacerlo. Pero para mí, esta era la única manera.

Si tan sólo las palabras pudieran llegar a la otra persona fácilmente.

Si tan sólo las emociones fueran más simples.

Si tan sólo fuera un simple sentimiento de amor y deseo, no había manera de que sintiera tanta atracción por ella. No tendría que siquiera pensar en cómo nunca la sujetaría si la perdiera de vistat.

—No tendré mucho como para reponer el desacomodar tu vida, pero bueno, te daré todo. Si no lo necesitas sólo hazlo a un lado. Si es muy molesto entonces tan sólo olvídalo. Estoy haciendo esto porque quiero, así que no tienes que responder tampoco.

Yukinoshita inhaló por su nariz y asintió.

—Déjame decirlo.

Entonces ella puso su frente contra mi hombro.

—Por favor dame tu vida.

—…Eso es bastante pesado.

Las palabras se me salieron de mi boca y Yukinoshita chocó su cabeza contra mi hombre una vez más en señal de desaprobación.

—¿Qué esperabas? No puedo pensar en otra manera de decirlo…

Ella choco su cabeza de nuevo como un pequeño gato, y se mantuvo agarrada de mi abrigo como un gatito jugando.

Los sentimientos que nunca podremos describir con palabras solas son seguramente algo que entenderemos a través del toque de nuestro calor.19 - 4bMATCL

 

 

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