Capítulo 1: Finalmente, la estación comienza a cambiar, y la nieve comienza a derretirse

Hace mucho ya que me acostumbré al frío del invierno.

Debido a que nunca he dejado mi lugar de nacimiento, o dejado esta calle, el frío era algo a lo que me había acostumbrado durante todo este tiempo. Es más, no pensaba que hubiera algo diferente sobre el invierno en Chiba.

Ya sea el aire seco, el cosquilleante viento helado, o los escalofríos que iban desde mi espalda hasta mis pies, no eran algo particularmente repugnantes. Aunque, bueno, seguían siendo molestos.

Podías quejarte sobre las cosas a las que te acostumbrabas, pues esas quejas eran vistas como ocurrencias, y por lo tanto nadie se hacía problema. De todas formas, sea calor o frío, era una cuestión de que tanto ha sobrepasado el estándar actual. En otras palabras, no puedes comparar este frío si nunca has experimentado el invierno en otros lugares.

Así que, si no sabes lo que la calidez es, entonces nunca sabrás sobre otras maneras de obtener calor. La calidez se da, por ejemplo, como cuando calientas tus manos con tu aliento, o con el suave sonido de tu abrigo y tu bufanda apretándose, o como cuando un grupo de tres personas se sienta sobre un banco y accidentalmente sus rodillas se tocan. El calor de la persona sentada al lado tuyo.

Pensaba en la razón por la cual el calor que se obtenía a través del contacto físico me parecía tan aterrador. Por cierto, las personas que estaban sentadas a mi lado eran Yukinoshita y Yuigahama. Las dos estaban a un puño de distancia.

De noche, en este parque que estaba al lado del mar, no había nadie más que nosotros tres. Si miraba hacia arriba, podía ver los dos condominios donde Yukinoshita vivía.

A este parque se podía llegar caminando una pequeña distancia desde el distrito comercial frente a la estación, y si tomabas la ruta principal, terminarías pasando por una calle llena de condominios. Aunque se encontraba frente al mar, debido a la presencia de varios árboles majestuosos, y a los árboles plantados para solidificar la arena, el viento marino no era tan tranquilo.

Incluso así, la razón por la que sentíamos el aire invernal tan fuerte era debido a la falta de gente, y a la nieve que caía gradualmente.

Seguía siendo 14 de Febrero.

La gente llama a este día «El día de san Valentín», o el día de las sardinas secas. Hoy era ese día donde mi hermana, Komachi, iba a dar su examen de ingreso a mi preparatoria.

También, era el día en donde fuimos juntos al acuario.

La nieve que había caído desde la mañana no se había acumulado mucho, pero su presencia se podía ver claramente en los árboles y en el pasto. Déjenme decirles algo, la nieve puede absorber el ruido.

Aunque no pensé que una capa tan delgada de nieve como esta pudiese absorber mucho ruido. De todas maneras, ninguno de nosotros estaba haciendo sonido alguno… Sólo estábamos mirando silenciosamente a la noche.

Por un instante, la luz de la luna reflejada en la nieve y las lámparas de la calle nos iluminaron. Gracias a eso, nuestros cuerpos brillaron en contraste con la oscura noche. Recordé que en el pasado las lámparas emitían una luz fluorescente pálida. Si ese era el caso hasta ahora, estoy seguro que la luz nos haría sentir más fríos.

Sin embargo, el naranja que se reflejó en la nieve dio un aura caliente. Aun así, la nieve desaparecía con el más ligero toque. Ese calor, esa luz trascendente, me dice que la nieve destellante, que se ve durante el atardecer cuando cae al mar, no es una alucinación.

La nieve que cayó, claramente, era real, al igual que nuestro día juntos. La nieve era la prueba de ello, y aun así, desaparecería con el más mínimo cambio de temperatura o con el paso del tiempo.

Si la tocas, desaparece, si te pones a jugar con ella, se quiebra y se deshace. Y sin embargo, incluso si no le haces nada, igual desaparecerá algún día.

Si el clima se mantuviese frío para siempre como ahora, ¿será que la nieve se quedaría también? Me mantuve pensando sobre estos insignificantes «Que tal si». Con un temblor, aparté esos pensamientos. La respuesta a esa pregunta la sabía desde hace mucho tiempo, desde que hice aquél muñeco de nieve cuando era un niño.

Agité mi cabeza y dejé el asiento. Desde la esquina de mis ojos, vi a una máquina vendedora que era de mitad azul y de mitad rojo.

Justo cuando estaba a punto de dirigirme allí, me volví hacia atrás y pregunté:

—¿Quieren tomar algo?

Escuchando mi pregunta, ellas se miraron la una a la otra por un instante, y luego, con la misma rapidez, asintieron con sus cabezas. Asentí también para demostrar que había entendido.

Caminé hasta la máquina vendedora y saqué algo de dinero de mi billetera.

Como siempre, escogí café para mí. Entonces, escogí dos latas de té rojo también. Me puse de cuclillas y los recogí, luego me los puse dentro del bolsillo de mi abrigo.

Mientras sacaba las latas una a una, sentí que la última que toqué con las manos estaba un poco caliente y, aun así, tenía un frío inusual. Si hubiese seguido agarrándola, definitivamente mi mano se habría quemado. Y mientras pasaba esa lata de una mano a otra, pensé en el motivo de aquél frío inusual.

Cuando mi mano se acostumbró al calor de la lata, mi pregunta fue respondida.

El calor que puede ser sentido por el cuerpo humano puede ser medido en números. Si no les das algún sentido, son sólo números.

Sin embargo, yo sé de una calidez que era más que eso. La diferencia entre ese calor medido por números y la calidez es más grande. Era algo que había sentido en carne propia también. Aunque, a pesar de eso, no sentí que debía abrir la boca. Después de todo, era algo insignificante.

Cuando pienso en el calor que puedo obtener a través de un café de 100 yenes, y el calor de nuestras rodillas tocándose accidentalmente, siento que lo último es mucho más caliente.

Mientras ignoraba el calor en mi mano, continué caminando hasta el banco. Mientras caminé, recordé sobre la calidez en mi pecho que permanecía hasta este día.

Tenía un indicio de que, muy probablemente, no era posible para mí el sentir este calor de nuevo. Por lo tanto, quise congelar el tiempo en este instante, más aun así, seguía caminando hacia adelante.

El espacio de la banca, en la que estaba sentado, continuaba vacío cuando regresé. Ya que ahora entendía lo que era esa calidez, no pude sentarme.

¿Entonces cuál es la distancia correcta? Hasta ahora no he encontrado una respuesta a esta pregunta.

Así que pensé: «Debería estar bien hasta aquí. Probablemente podré dar un paso adelante.», mientras caminaba lentamente hacia ellas.

De la misma manera que lo había hecho durante todo este año, me aproxime gradualmente a ellas, probando mis límites sobre si podía acercarme más, y al mismo tiempo, ajustando la distancia entre nosotros.

Di pasos firmes hacia adelante sin saber nada, más pisaba cuidadosamente cuando notaba algo. Sin embargo, cuando me di cuenta que no entendía nada, mis piernas no pudieron dar un paso más.

Sólo un paso más. Incluso medio paso estaría bien.

Pero, a esa distancia, me detuve.

5 - 17o4Lox

Las lámparas iluminaban el banco como si fuera un cantante en un concierto. Las sombras serpenteaban en incontables direcciones, gradualmente desvaneciéndose en la distancia.

Miré sin pensar a aquellas sombras mientras saqué las dos latas de té rojo y silenciosamente se las pasé a ellas.

Ambas parecían algo nerviosas, pero de todas formas me agradecieron. Levantaron sus manos para recibir y cuidadosamente se las pasé como para no tocar sus dedos, entonces luego puse mis manos en mis bolsillos.

En ese momento, hubo un claro, crujiente sonido.

Pude sentir algo suave en mis bolsillos, y, sin inspeccionarlo, noté que era la bolsa de galletas que había recibido.

La cantidad de galletas no había incrementado ni decrecido. Bueno, incluso si las aplastara no cambiaría su peso.

De igual manera, la felicidad no incrementa tan fácilmente. Sea Peter, Chita o Carrousel, todos ellos dijeron eso.

Aun así, a pesar de no incrementar, el hecho de que pudiera decrecer tan fácilmente o que se pudiera perder era una característica horrible.

Preocupado de que quizás las había aplastado o que las había deformado, las saqué de mi bolsillo. Afortunadamente, la envoltura rosada las había protegido funcionando como una almohadilla.

Sintiendo un alivio, traté de volverlas a poner dentro pero entonces escuché a alguien exhalar tras de mí.

Mirando hacia la fuente de ese sonido, miré a una Yukinoshita obsevando a las galletas.

—Son realmente hermosas…

Ella parecía estar mirando a las galletas con bastante dedicación. Aquellas palabras que habían salido de su boca hicieron que Yuigahama se sorprenda. Sin embargo, ella rápidamente se inclinó hacia delante y respondió:

—¡Ah, sí! La bolsa y el masute me tomó bastante tiempo encontrar.

—¿Ah? ¿Masute? Es algún tipo de saludo en India?

Yukinoshita presionó sus dedos contra su sien y dijo:

—El saludo es «namasute», y ella está hablando sobre la cinta de envoltura. Es una sorpresa que sepas tanta información insignificante sobre saludar a pesar de que no saludas mucho por tu cuenta.

—¿Eres idiota? Con un saludo apropiado, el ambiente se vuelve rápidamente amigable. Los saludos son algo que hay que saber.

Al escuchar eso, Yukinoshita pareció más cansada y rió ligeramente.

—Bueno, viniendo de ti, un saludo probablemente contará como conversación.

—Ah, cierto. Es por eso que intento no saludar a la gente.

—¡¿Hikki, eres tan malo para tener conversaciones cortas?!

Bueno, no puedo hacer nada si mi nombre es «Hikki». Que tan cierto es que el nombre de una persona determina su comportamiento. Ahora que lo pienso, me había acostumbrado al «Hikki» de Yuigahama… Si hubiese sido el yo de antes, probablemente la habría ignorado al llamarme de esa manera tan embarazosa… Quizás hubiera desviado la mirada mientras me sonrojaba y hubiera empezado a susurrar con rabia aquél nombre. Sí, claro, como si tuviera memorias de ese tipo. Simplemente me había rendido y había aceptado su manera de llamarme desde que la conocí por primera vez.

«Masute», la abreviación para decir «Cinta de envoltura», eh… Bueno, ya lo recordaba, pero todavía no entendía que clase de envoltura era o cómo es usada. Ahora que lo pienso, señorita Yukinoshita, tú pareces tener un amplio conocimiento sobre la terminología de los jovenes. Qué sorpresa. Cambié mi mirada hacia ella mientras pensaba en esto.

Y como si hubiera entendido mis intenciones, ella sonrió gentilmente.

—Cinta de envoltura. Es originalmente usada para el solo propósito de sellar cosas. Sin embargo, ahora es usada para las decoraciones y propósitos de diseño.

—¡Así es! Hay muchas que son lindas también, ¡es bastante popular! Es comúnmente usada para embalajes o en bloc de notas.

Mientras escuché la explicación de Yuigahama, di otra mirada a la bolsa. Ya veo, es bastante exquisita.

La bolsa había sido amarrada con la cantidad justa de cinta dorada. Incluso la patita de perro que había sido imprimida en ella lucía bastante lindo. Si ponías todo junto, era un diseño hermoso.

Continué mirándolo. Yuigahama, que parecía algo incómoda, empezó a moverse de rato en rato. Sus ojos también se mantuvieron yendo de aquí para allá.

—Bueno, sobre el sabor… No estoy muy segura, pero lo intenté lo mejor que pude.

Con eso, ella me miró con una vista determinada. Sus ojos serios decían claramente que no estaba bromeando. Acaricié gentilmente la bolsa.

Sin ningún rastro de sarcasmo, respondí:

—…Sí, estoy seguro de eso.

Esto era algo que ella había hecho dando su mejor esfuerzo. Aunque no sabía el sabor pues no las había probado aún. Era algo que ella había trabajado a pesar de no ser buena cocinando. En consecuencia, sabía muy bien que ella había puesto su corazón y alma en ello.

Por lo tanto, haciendo mi mejor esfuerzo, le iba a decir honestamente mis sentimientos, sin ningún intento de denigrar o de arreglar. Sin embargo, ella parecía que ya sabía lo que le quería decir.

—¿Verdad? ¿No lo dijiste antes, Hikki? Algo sobre «mientras den su mejor esfuerzo», o algo por el estilo.

Yuigahama rió e hinchó su pecho. Ella agitó su dedo orgullosamente mientras lo hacía.

—…¿Todavía recuerdas eso?

Fue un poco sorprendente. Ella tenía una muy buena memoria. Bueno, por supuesto, yo también lo recordaba.

Lo que dije en aquél entonces no era una mentira. Realmente lo dije desde el fondo de mi corazón. Es sólo que me sentí avergonzando sobre que otra persona me recuerde lo que había dicho en el pasado. Soy de esos que quieren morirse cada vez que piensan sobre lo que dijeron antes.

Sin embargo, no era el único que parecía estar avergonzado.

—Bueno, eso…en lugar de recordarlo, es más bien que no puedo olvidarlo. Verás, al principio esas palabras me llegaron bastante, así que…

Con otra, aún más, avergonzada risa, ella apretó su cuerpo ligeramente mientras se sentía algo incómoda. Oye, si sigues haciendo eso, ¡me pondré incómodo también! Terminé uniéndome a ella y riendo también. Cuando nuestros ojos se juntaron, Yuigahama miró inmediatamente a otro lado.

—Bueno, Hikki siempre está diciendo cosas como esa. Ya me he acostumbrado.

Entonces, como si estuviera diciendo una broma, Yukinoshita añadió:

—Sí, él realmente traiciona las expectativas de las personas.

Yuigahama asintió vigorosamente en acuerdo a las palabras de Yukinoshita.

—Yep, yep.

Meh, hubiera deseado que se guardasen esas palabras. Miré a Yukinoshita durante un momento, expresando mi desaprobación.

—Sobre eso, no creo que sea el único. ¿No pasó lo mismo contigo, Nanameshita-san?

—¿Por qué me llamas de esa manera bárbara?

Yukinoshita elevó sus cejas en descontento y me miró desde un costado. En contraste, las cejas de Yuigahama lucían cabizbajas e incómodas.

—Ah, cierto, esa terapia animal de aquella vez…

Bueno, eso incluido, no estoy exactamente seguro sobre si ella estaba encima o debajo de mis expectativas.

Me rasqué suavemente las mejillas y asentí mi cabeza en acuerdo a la ligeramente avergonzada Yuigahama. En aquellos tiempos, nuestra relación no era tan buena, por lo tanto no dijimos nada. Sin embargo, ahora definitivamente diríamos algo al respecto: «¿Pero qué está haciendo esta persona?». Quizás Yuigahama pensaba lo mismo también, debido a que estaba asintiendo su cabeza como si estuviera pensando en algo.

—Bueno, ¿cómo sería? «¡Eso es tan inteligente!» Fue lo que pensé, pero parece…

Ups, aquí es donde no nos ponemos de acuerdo. Sin embargo, ella había dicho «pero», así que lo siguiente que iba a decir tenía que ser algo refutando sus primeras palabras.

Lo que Yuigahama probablemente quería decir era: «Pero parece que Yukino sólo quería jugar con el gatito.».

De todas formas, no decir algunas cosas directamente también es una forma de cariño. Si le preguntase directamente sin consideración, seguramente ella me contradeciría con un largo discurso. Por lo tanto, me aguanté las palabras que quería decir dentro de mi pecho.

Sin embargo, Yuigahama parecía no poder esconderlas. De hecho, mirando a su pecho… por supuesto que no puede esconderlas.

—Bueno, Yukinon a veces se deja llevar…

Aunque Yuigahama dijo eso para tratar de suavizar la conversación, se encontró con la mirada gélida de Yukinoshita.

—¿No estarás hablando de ti misma?

—¡P-Por supuesto que no! Por ejemplo, cuando estábamos jugando cartas, estaba usando mi cabeza al cien por ciento, sabes.

Yuigahama comenzó su discurso en medio de la hesitación mientras pensaba sobre eventos pasados. Sus palabras una vez invocaron más recuerdos de aquella vez que jugamos aquél juego oscuro.

—¿En serio? —dijo Yukinoshita— Pensé que sólo tuviste suerte aquella vez.

—¿Y-Y-Y eso qué debería importar? La suerte también es parte de la habilidad de uno. Además, era mi cumpleaños aquél día también, así que tener buena suerte era algo obvio. Buenas cosas pasaron aquél día, estaba bastante feliz.

Yuigahama, quién había  empezado a hablar con devoción, agachó la cabeza y bajó la voz en medio camino. Por favor no digas cosas de las que te vas a sentir avergonzada después. Cuando pienso sobre el regalo de aquél día, quiero morir de vergüenza. Inconscientemente, agaché la cabeza también.

De repente, Yukinoshita comenzó a murmurar para sí misma:

—Así que tuviste suerte porque era tu cumpleaños…

—¡¿Importa?! Gané, eso es suficiente.

Yukinoshita inclinó su cabeza mientras expresaba su opinión. Mientras tanto, Yuigahama parecía de alguna manera insatisfecha y descontenta. Mirándolas a ambas, no pude evitar reírme.

Era justo como había dicho Yuigahama, no importa el proceso, era suficiente con que ganásemos.

Esta clase de positividad de ella siempre había sido lo que me había salvado. A Yukinoshita también.

Yukinoshita entendió igual y sonrió, luego frotó su cabello que llegaba hasta su hombro y asintió en satisfacción.

—Bueno… ganar es importante después de todo.

—Aquí vamos de nuevo con esa actitud de «Odio perder»…

Sin pensarlo, y con una risa amarga, las palabras se me escaparon de mi boca. Tan pronto como dije eso, me encontré con la mirada de Yukinoshita al lado.

—Suenas como si disfrutaras perder.

—No realmente… siempre intento ganar todas las veces.

Aunque esas fueron mis palabras, las dos no parecieron tomárselas en serio. De hecho, Yuigahama suspiró, como poniéndose de acuerdo con Yukinoshita.

—Como aquella vez durante el tennis y judo…

—Ahora que me lo recuerdas, creo que fue una pérdida de tiempo de tu parte.

Yukinoshita parecía haberse cansado de repente, o quizás se le había acabado las palabras pues sólo había suspirado. Al verme tan descubierto, me sentí algo desdichado. Así que hice el esfuerzo de corregirlas.

—No hubo tal cosa. Mis huesos no se quebraron, sólo que mi cintura me dolía cuando empezamos con lo del judo.[1]

Escuchando mi respuesta, Yukinoshita se molestó rápidamente.

—Estaba hablando de manera figurada. ¿Qué quieres decir con que tu cintura te dolía? Entonces, ¿fuiste a ver al doctor? Los dolores de cintura tienen consecuencias a largo plazo. Podría tener efectos negativos en el futuro.

—¡¿Qué onda con esa extraordinaria cantidad de preocupación?! Y-Yo también estaba preocupada.

Mirando a Yukinoshita, quién había empezado a preguntar sobre mi cintura de la nada, Yuigahama se sentía algo sorprendida, hasta el punto que dijo textualmente que se preocupaba. Aunque estoy muy agradecido por su cariño, hubiera sido genial si hubieran expresado sus preocupaciones cuando realmente me dolía… Bueno, ya que estamos en esto, supongo que deberé informarles.

—Si fui, aunque sólo fue a una clínica osteopática, pero por lo menos obtuve una carta para no ir a educación física.

Mirando mi expresión presumida, Yuigahama dijo más o menos sin entusiasmo:

—¡¿Hiciste qué?! ¡Y pensar que estaba preocupada por ti!

No, estoy seguro que no estabas tan preocupada en ese entonces… Probablemente al notar mi mirada reprochadora, Yuigahama añadió rápidamente:

—Pero, esa clase de actividades algo tontas fueron divertidas, en las que todos estuvieron envueltos.

—…¿En serio?

Estaba de acuerdo con lo de actividades tontas, pero dudaba bastante sobre si fue divertido por que «todos» participaron. Yuigahama infló su pecho y dijo:

—Sí, con Yumiko, Hina, Hayato-kun, Sai-chan y Komachi-chan… Fue divertido jugar con todos ellos. Como aquella vez durante las vacaciones de verano.

Yuigahama miraba hacia la distancia. Yukinoshita asintió su cabeza al oír esas palabras.

—La primaria Rinkan, ¿no? Poniendo de lado sobre si fue divertido o no, ciertamente el asunto estuvo animado… ¿No la has olvidado, no?

Hice un rápido intento de recordar a todos los que fueron a la Villa Chiba, y recordé.

—También estuvo Hiratsuka-sensei… Así que creo que sería difícil decir que nos estuvimos divirtiendo, teniendo en cuenta que ella es una profesora.

—Pero, realmente creo que ella se divirtió.

No era como si no hubiera entendido los sentimientos de Yukinoshita, que estaba frunciendo el ceño en ese momento. Ah, bueno, Hiratsuka-sensei siempre se veía bastante feliz… Tobe estaba también allí. Que se joda ese tipo. Es Tobe igual. Tobe, todavía recuerdo tu petición muy bien, así que, por favor, que en paz descanses. Tobe probablemente había escuchado de Hayama todas las cosas extrañas que hice. Sería genial si yo fuera el único que las recordara.

Durante esas vacaciones de verano, pasaron muchas cosas que dejaron profundas impresiones.

Esa acidez acumulada como sedimentos, al acecho dentro de mi corazón.

No podía simplemente ignorar a aquella persona llamada Tsurumi Rumi, debido a que ella lucía exactamente igual a alguien que conozco. Aunque el término «todos» puede sonar algo vago, el hecho es que había una fuerte presión de estar en sincronía con todos los demás. Era esta presión lo que casi la aplasta, o quizás, sólo era yo el que pensaba que no debía lidiar con esa presión.

Al final, el resultado de aquél asunto no puede ser catalogado como bueno.

Sin embargo, ella ayudó aun sabiendo que todo era falso, y yo mantuve el rayo de esperanza sobre ella, como si estuviera haciendo una oración por ella. Definitivamente esto era algo que sólo yo quería recordar.

Pero, a pesar de lo que cualquiera piense sobre ese evento, los recuerdos eran algo compartido entre aquellos que habían estado allí.

Por lo tanto, ella probablemente hablaría sobre algo que sólo ella pudiese recordar también.

Levantando su cabeza hacia el cielo, Yuigahama dijo:

—Los fuegos artificiales fueron divertidos también.

Mirandola, no pude hacer nada más que levantar mi cabeza también. No habían anillos gigantes de luz o lluvias doradas, sólo un profundo cielo oscuro.

—¿Fuegos artificiales, huh?

—¿Todavía lo recuerdas?

—Bueno, aunque no hice nada, ese día es algo de lo que me acuerdo.

Hubo un ligero atisbo de burla en la voz de Yuigahama. Por lo tanto, me alcé de hombros y respondí de una manera auto-despreciativa.

Habiendo pasado por aquellos eventos, pudimos atesorar nuestras memorias compartidas.

Lo que siguió después fueron momentos de risa que se convirtieron en los llanos sonidos del aliento al salir de la boca. Nuestras respiraciones gradualmente desaparecieron hasta que todo quedó devorado por el silencio.

Yukinoshita, como tratando de romper el silencio, inhaló profundamente.

—Esas vacaciones de verano fueron cerca de 40 días, más sólo tengo recuerdos de algunos de esos días.

—Eso es porque los recesos de verano son así. Antes de que te des cuenta, ya se acabaron… Ahora que lo pienso, estuvimos realmente ocupados luego de eso.

—Un montón de cosas pasaron en el siguiente semestre después de eso.

—Ah… Bueno, culpo a la en ese entonces presidente del comité por todas las cosas que pasaron.

Comencé a pensar sobre esa persona y mi tono rápidamente se volvió más oscuro.

Yuigahama mordió sus labios, luciendo algo incómoda.

—Uhmm… Sin comentarios.

¡Ah! ¡Yuigahama-san eres muy buena persona! Normalmente, en esta clase de situaciones, ¡uno debe ser como el juez que condena a pena de muerte sin remordimientos! Mientras pensaba así, noté que Yukinoshita se encogía de hombros. Parecía que Yukinoshita quería expresar su propia opinión. ¡Genial! ¡Yukinoshita-san no es ese tipo de buena persona!

—No sólo fue culpa de Sagami.

—Ah, su nombre, lo dijiste…

—…Y lo dices tú, no creí que de todas las personas fueras tú a decir su nombre para nada.

Yukinoshita puso sus dedos en su sien y me miró con el ceño fruncido. Sólo pude asentir mi cabeza en una expresión de «sí, sí». Ya lo sé, fue mi culpa.

Ella se aclaró la garganta antes de continuar:

—Esa situación se volvió así debido a varios factores.

Su manera de decirlo sonó de alguna manera abstracta, y también un poco amplia. Una vez más, ¿cómo se podría expresarlo? Incluso así pudimos todavía entender más o menos lo que ella quiso decir.

Los factores, que en realidad eran problemas, fueron básicamente la promoción sin cuidado de los ideales, la terquedad, la falta de confianza en los demás, y la falta de capacidad para ver más allá del plan.

Sin embargo, en el proceso de ir a través de estas cosas una y otra vez, y aprender un poco sobre el otro, siento que hemos adquirido nuevas respuestas.

Estas respuestas eran probablemente un poco diferentes para cada uno de nosotros, pero probablemente eran lo misma respuesta al final.

—Igual, el calendario estaba muy cargado.

Yuigahama y yo asentimos nuestras cabezas.

—Cierto. Nuestro viaje de campo fue inmediatamente después de aquél campamento.

—También estuvimos ocupados durante ese viaje.

No quise adentrarme más en ese asunto. Sin embargo, Yuigahama y Yukinoshita lo hicieron.

—Siempre pensé que no tuvimos realmente mucho tiempo de sobra para estar juntos y hacer algo de turismo. ¿Creo que sólo pudimos ir a Kiyomizudera? ¿Luego a ese lugar lleno de nidos de pájaro? Ni siquiera pudimos comer las especialidades del lugar… ¡Pero la ida a los estudios Toei fue realmente divertida! ¡La casa embrujada también!

—…Yo pensé que la casa embrujada sería un lugar más aterrador.

En contraste a la emoción de Yuigahama, Yukinoshita parecía más calmada. Aunque nuestras clases tuvieron diferentes planes, no creí que Yukinoshita fuera capaz de entrar a alguna de esas casas embrujadas, ni siquiera si fuéramos los tres juntos. Para ser honestos, ¡ni siquiera pienso que ella sea buena lidiando con esas cosas! ¿Yo? No, yo soy terrible para las casas embrujadas.

—Creo que visitamos todos los miradores. Fuimos a Ryuanji, Fushimi Inari, Toufukuji Kotano Tenmangu, y otros más… Hubieron otros lugares que visité también. Por la comida, comimos tofu y estofado de udon sukiyaki. También me di maneras para ir hasta un café al que siempre quise visitar.

Yukinoshita se veía bastante feliz. …Oh oh. Era justo como lo pensé. Ese café al que fuiste esa mañana fue debido a tu propio interés. Bueno, el lugar estaba bien decorado y la comida era deliciosa también, así que no es que me queje mucho…

Como si estuviera recordando algo, Yukinoshita pensó y añadió:

—También el Ramen…

—¿Ramen?

Yuigahama inclinó su cabeza, confundida. Yukinoshita se calló inmediatamente y yo empecé a hablar rápidamente para redirigir la conversación a otro sitio.

—Ah, también hay un montón de tiendas famosas en Kyoto. Lugares como Kitasirakawa y Ichijiyoji son súper populares. Si hubiese tenido más tiempo libre, hubiera amado ir allí… Sin mencionar Takayasu, Tentenyu…

—¿Eh? ¿Qué?

—Ah, nada. Sólo estaba nombrando algunas tiendas de ramen a las que quería ir, no te preocupes.

—O-oh, bueno…

Ahora que finalmente había acabado con las sospechas de Yuigahama, decidí continuar con el tema de conversación.

—Bueno, después de eso hubieron un montón de problemas también. Ni bien nos liberamos de los problemas de Sagami, tuvimos que lidiar con los de Isshiki.

—Ahaha… La elección por el consejo estudiantil realmente fue algo… diferente.

Yuigahama dejó salir una amargada risa y los hombros de Yukinoshita cayeron un poco. Viéndola, exhalé exageradamente.

—Después de las elecciones le siguió el evento de navidad. En serio, esos días fueron un infierno llenos de «logical» «magical» y «Sore aru».

Con una risita suprimida, Yukinoshita sacó un comentario algo malicioso:

—Realmente era difícil de entender de qué estaba hablando esa persona… Y lo que acabas de mencionar también es difícil de entender.

Su espalda, que se había encorvado un poco hace unos momentos, se encontraba firme de nuevo. Yuigahama la siguió.

—Bueno, pudimos ir gratis a Destinyland, y nos divertimos bastante allí también! ¡Aparte de comprar cosas de Pan-san!

—Bueno, supongo que eso es verdad. Creo que no todo fue malo.

Yuigahama dejó salir una risa y miró hacia Yukinoshita. Yukinoshita miró hacia otro lado. Era realmente tierno ver a esas dos de esa manera.

Ciertamente, no todo fue malo.

Pensaba en que las cosas que hicimos tuvieron algún significado ¿Dimos lo mejor de nosotros para ayudar y cuidar de Isshiki? Quizás no. ¿Ayudamos a que Tsurumi Rumi terminara en el lugar correcto? No lo sé. Sin necesidad de decirlo, no tenía idea del por qué ella había dicho todas esas cosas.

Pero, al menos, no todo fue en vano.

Fue por todos estos pensamientos que pudimos vivir este año en paz. Supongo que no sólo fui yo, sino también ellas dos las que sostenían a esta cálidez.

Esa era probablemente la razón por la que Yuigahama pudo hablar de todas sus memorias del año pasado con una calma increíble.

—Siempre siento que el tiempo se pasó en un instante. ¿Será por qué muchas cosas pasaron el año pasado…?

—Creo que después de año nuevo también estuvo igual de pesado… Especialmente desde que Komachi empezó a estudiar para sus exámenes de ingreso.

Después del comienzo del año escolar, estuvimos bastante ocupados lidiando con los rumores y las demás solicitudes. El tiempo donde verdaderamente estuvo tranquilo fue durante el Nuevo Año. Debido a esto, todo lo que podía recordar bien era en ese periodo durante el comienzo del Año nuevo. Sin embargo, siempre que pensaba en ello, no podía evitar preocuparme sobre el examen de Komachi.

Mis preocupaciones debieron estar plasmadas en toda mi cara, pues Yukinoshita me ofreció unas palabras de aliento.

—Sería bueno si la visita al templo a principios de año le diera algo de buena suerte.

—¿Uh? Oh, cierto. Sí, realmente espero que sea así…

Decidí cambiar el ánimo de la conversación y añadí:

—Bueno, creo que igual nada cambiará sin importar que me siga preocupando o no.

Yuigahama asintió a aquellas palabras.

—Sí. ¿Qué tal si celebramos sus esfuerzos cuando todo terminé?

—Ah, seguro. Tengamos una gran fiesta para celebrar que pasó el examen.

—…De acuerdo.

—¡Vamos!

Aunque impliqué que Komachi pasaría el examen como algo ya hecho, las dos no me dijeron nada al respecto. Se quedaron sonrientes. Realmente les agradecía las palabras, y, entonces, sonreí también.

El ánimo de Yuigahama se volvió un poco más calmado.

—Pero luego será nuestra turno, ¿no?

—Así es. Más o menos en estas fechas, al año siguiente, estaremos dando nuestros exámenes de ingreso a la universidad. Luego, después de eso…

Mientras Yukinoshita se detuvo allí, su mirada bajó gradualmente también. Nosotros ya sabíamos lo que ella quería decir, incluso si no lo decía.

Después de los exámenes, sería nuestra hora de graduarnos.

—Este año realmente se fue muy rápido…

Mientras dije eso, la realidad del hecho me golpeó un poco más fuerte de lo que esperaba. Un año. La duración de este periodo de tiempo no fue más que la suma de todos los eventos de los que habíamos hablado hace un rato. Creo que ellas dos lo entendían perfectamente también.

—Este año es el más rápido que he tenido, de lejos.

Yukinoshita suspiró pesadamente y Yuigahama respondió inmediatamente:

—¡También lo creo! ¿Cómo debería decirlo? ¿Cómo los adultos dicen? Que la percepción del tiempo se vuelve más corta mientras uno se vuelve más viejo.

—Ah, bueno, es por eso y porque estamos constantemente ocupados… Las solicitudes sólo llegan y llegan, una por una. Pero culpo a Hiratsuka-sensei por todo eso.

—Cuando lo pones de esa manera, lo haces sonar como si ella fuera el Monstruo del Año Nuevo.

Yukinoshita rió amargamente, a lo que Yuigahama y yo hicimos expresiones similares.

En serio, todo había pasado gracias a una persona.

Realmente no era una gran asunto. Probablemente eran cosas que ella había decidido encargarnos.

Ahora, todo se acercaba a su final.

Finalmente, siempre estuve impedido de llegar a una conclusión clara, sólo conseguía algunas que eran vagas. Incluso así, quiero remover esta incertidumbre; incluso si cometo un error o incluso si pierdo algo. He decidido que debo encontrar mi propia respuesta… nuestra respuesta.

No habrá un final si seguimos pensando sobre el pasado; se puede hablar de las cosas que quieras sobre el año pasado, nunca se acaban.

Serían cosas gloriosas y felices, cosas que mantendrían a uno riendo.

Si alguien necesita decir algo, será escuchado, pero si no lo hace, pasará al olvido.

Más no habrá espacio para lo que realmente se quiere hablar.

No decir esas cosas sería también una prueba de que estamos preocupados por tocar el asunto.

Llegados a este punto, creo que los tres lo sabemos muy bien.

Por lo tanto, nuestra conversación llego a una parada.

El tiempo que pasamos junto fue cerca de un año, en este año, hubo muchos recuerdos. Ya si los recordábamos, o los olvidábamos, o si pretendíamos olvidarlos, no importaba.

Toda esta charla sobre el pasado deberá terminar algún día.

Si íbamos a hablar del pasado hasta llegar al presente, entonces la conversación deteniéndose era algo predecible.

Por lo tanto, lo que debería seguir a continuación era hablar sobre el futuro.

Quizás porque todos ya lo sabíamos era que suspirábamos, pero nadie hablaba.

El futuro era algo que no podía ser visto, ni experimentado, ni conocido, ni tampoco se le podía oponérsele.

No había manera de verlo, ni conoerlo. A pesar de ser realmente incomprensible, no había vuelta atrás una vez marchabas hacia allí.

En este momento de silencio, el sonido de una bufanda contra la ropa se pudo escuchar.

—La nieve parece haberse detenido.

Yuigahama levantó su cabeza y miró al brumoso cielo nocturno. Sus palabras no iban dirigidas a nadie en particular.

Yukinoshita no le respondió, apenas hizo una sonrisa que fue como la luz de la luna entrando en el cielo nocturno. Ella asintió, y luego levantó su cabeza también.

Creo que ella también estaba mirando a la luna.

Siempre ha estado tan lejos.

En el mismo lugar, mirando las mismas cosas, pasando el tiempo juntos.

Sin embargo, temo que las respuesta a las que lleguemos no sean las mismas, pues absolutamente creemos que nuestras respuestas son inmodificables.

Por lo tanto, para no decirlas, nos mantuvimos hablando sobre cosas como el clima, o el dulce café, o quizás sobre algún otro recuerdo trivial.

—Estaba nevando el día que nací. Así que, Yukino…este nombre… ¿es tan simple?

En ese momento de silencio, Yukinoshita de repente comenzó a hablar de su nombre. Viendo la sonrisa de Yukinoshita, que se burlaba de sí misma, Yuigahama respondió con un tono amable:

—Pero es un hermoso y maravilloso nombre.

Aunque sabía que Yuigahama no estaba buscando ningún tipo de aprobación, asentí mi cabeza naturalmente.

—…Es un bonito nombre.

Escuchando mi respuesta, Yuigahama parpadeó en sorpresa. Yukinoshita también abrió sus ojos en sorpresa. ¿Pero qué clase de reacciones son esas? Sólo hacen que me avergüence. Debido a eso, miré hacia otro lado.

Levanté el café hasta mi boca y di un pequeño trago… Para hacer que se pase esta incomodidad.

Realmente pensaba que era un buen nombre, así que sería extraño de mi parte negar tal hecho. No había nada más que pudiese hacer.

El nombre de Yukino le queda a ella muy bien.

Hermosa y fugaz, junto con un anillo de soledad.

No asocié su nombre con el hielo o con algún tipo de frialdad.

—…Gracias.

Escuchando sus suaves palabras de agradecimiento, me volqué a ver y me di cuenta que Yukinoshita había bajado su cabeza. Sus manos estaban apegadas firmemente a las puntas de su abrigo. Su liso cabello negro era como una cortina que cubría su cara. Aun así, podías ver que se sonrojaba debido a una pequeña abertura en su pelo.

Yuigahama probablemente lo había notado también. Sus labios se movieron nerviosamente un poco y luego rió suavemente.

Ella probablemente había escuchado su risa, pues aclaró su garganta, levantó su cabeza y corrigió su postura.

—Fue un nombre decidido por mi madre. Aunque eso es algo que escuché de mi hermana…

Su voz sonaba calmada desde el principio, pero daba la sensación de que bajaba de intensidad en medio camino, desapareciendo junto con la noche. Mirando hacia arriba, luego mirando hacia abajo una vez más, ella dejó salir una risa algo sufrida.

En ese momento, Yuigahama y yo perdimos las palabras.

¿Deberíamos seguirle la corriente con lo que sea que se nos ocurriese? Por ejemplo: «Mi nombre, Hachiman, es más simple. Mis padres claramente dedicaron mucho tiempo tratando de encontrar el nombre Komachi, ¿pero yo? Mi nombre fue decidido casi instantáneamente.» ¿Quizás algo así?

O quizás debería dejar que Yuigahama siga la charla. ¿Probablemente ella lo manejaría mejor que yo?

Sin embargo, Yuigahama y yo escogimos el silencio.

Usamos el sonido de nuestra respiración en vez de palabras para responderle.

La madre de Yukinoshita, Haruno-san…

Sobre su relación… bueno, no sabíamos mucho. De hecho, tampoco sabía mucho sobre la relación que tenía Yuigahama con su familia. No tengo ni idea. Y de paso, las dos probablemente tampoco sabían mucho de familia.

Lo que no sabía era algo incluso más básico.

No podía entenderla, mejor dicho, entenderlas. Y porque no entendía, no sabía que la forma correcta de responderles.

Si, digamos, no supiera nada del tema o no estuviera relacionado, entonces podría usar eso como excusa.

Nada se puede hacer cuando alguien dice algo extraño porque no conocen a esa persona. Es normal esperar uno o dos malentendidos y también es normal no preocuparse porque no los conocen. Si algún problema surge, el pretender que uno no conoce a la persona sería suficiente para evadir el problema. Después de todo, realmente no conocemos.

Sin embargo, nuestro entendimiento ha llegado a un punto en donde no podemos ignorarlo. No podemos seguir pretendiendo que no conocemos o que no sabemos. Sería completamente terrible el pretender ignorancia llegados a este punto.

Al final, todavía no sabía la manera apropiada de manejar esta relación entre nosotros tres. A primera vista, todo lo que hacía era bromear con ellas, estar de acuerdo con sus puntos de vista, charlar sobre nuestras propias historias y explicar algunas sugerencias no tan bien elaboradas. Puedo más o menos hacer todo esto. Esas quizás eran modelos de respuestas. Cualquiera habría normalmente hecho algo así.

Pero estábamos aquí hoy porque rechazábamos todas esas cosas superficiales.

Sin saberlo, mis manos habían comenzado a apretar la lata de café con mucha más fuerza. Sin embargo, el metal no se aplastaría debido a eso. Por lo tanto mis dedos comenzaron a temblar y el sonido del agua pudo escucharse.

El hecho de que estos sonidos tan ligeros pudieran escucharse, indicaba lo callado que estábamos.

Lentamente, puse la lata en mi boca y bebí lo poco que quedaba dentro. Había tomado una decisión. Después de beber, hablaría.

Si es algo que he decidido por mi cuenta, tengo que hacerlo. Siempre ha sido así. Aunque en algunas ocasiones fui arrastrado, tragado o empujado por las situaciones, al final, yo debo ser el que haga el juicio final.

Esta es mi manera de ser. Tener un fuerte sentido de juicio no era algo de lo que me enorgullezca. En vez de eso, era parte de mi segunda naturaleza. Sólo estás tú, por lo tanto tú debes hacerlo todo. Eso es lo que significa ser un solitario. Puedes llamarme un jugador de utilidad, pero definitivamente no puedo hacerlo todo. De hecho, hay muchas cosas en las que no soy bueno. Si realmente quisieras saber en qué soy bueno, entonces eso sería en sacrificarme a mí mismo, persuadiéndome para rendirme.

Sin embargo, este no era el momento para sacrificarme o herirme a mí mismo.

Debo ser honesto conmigo mismo.

Francamente, siempre sentí que evitaba pensar sobre el futuro.

Huyendo del futuro no sería una buena descripción. Pero era lo que más se le acercaba.

Incluso  podrías decir que estaba «evitando el futuro».

Pero, por supuesto, no podía escapar del futuro.

Incluso ahora, me sentía un poco molesto.

Al final, no esperaba algún tipo de respuesta, solución o conclusión. Sólo esperaba que algunas cosas desaparecieran de alguna forma. Sólo esperaba que todos estos problemas se desvanecieran en el aire.

Temo que los tres estemos deseando subconscientemente hacer desaparecer todo. Eso fue lo que había pensado por mi propia conveniencia. Aunque era algo arrogante de mi parte el hacer esta conjetura sobre sus sentimientos, sentía que esto no estaba tan lejos de la verdad.

Después de todo, el tiempo que habíamos pasado juntos era como un sueño, uno que se avanzaba lentamente. Más también fue un tiempo que tuvo sus altos y bajos.

Sin embargo, sé que esto no se volverá verdad.

Yuigahama Yui ya había lanzado su pregunta.

Yukinoshita Yukino ya estaba preparándose para responder.

Entonces, ¿qué debería hacer Hikigaya Hachiman?

Mi yo pasado seguramente se habría reído de toda esta tonta situación. El yo futuro seguramente no permitiría esta conclusión que ni siquiera podía ser llamada respuesta. Sin embargo, el yo del presente no sabe cuál es el camino correcto, pero sentía que esta situación no estaba bien en todo caso.

Entonces, lo que debería estar haciendo es intentar arreglar esta equivocación. Lo que debería estar haciendo es hablar.

Después de beber lo último de café que ya se había vuelto frío, comencé.

Al principio, sólo el sonido de mis jadeos salió de mi boca. Luego, el sonido de mi voz y después las palabras. Finalmente pude decir algo decente.

—…Yukinoshita, ¿puedo escuchar lo que quieres decir?

Me preguntaba qué estaba tratando de decirle con esa pregunta.

Lo que quería escuchar exactamente no era claro del todo.

Sin embargo, esto debe ser más que suficiente para ambas. La oración no tenía cabeza ni tallo, pero tampoco partes triviales. Aun así, era todavía posible ser el comienzo de algo. Al menos, la oración estaba en la idea de querer una conversación, y al mismo tiempo, avanzar en esta relación, que, por ahora, estaba estancada.

Yuigahama inhaló ligeramente y me miró. Su mirada me preguntaba sobre mi conclusión.

Sin embargo, el cuerpo de Yukinoshita parecía haberse puesto más rígido y agachó su cabeza.

—…¿En serio quieres continuar escuchando?

Su vacilación pudo sentirse a través de su tono algo reservado. La mirada que nos dio de reojo a mí y a Yuigahama lucía débil, y dubitativa.

La pregunta de Yukinoshita. No, ni siquiera sabía si era una pregunta. Lo que ella dijo no iba dirigido para mí. Para asentar esto, tosí un poco, y luego la miré esperando su confirmación. Yukinoshita lucía de alguna manera incómoda, bajó sus pestañas y se mantuvo en silencio.

Como yo, probablemente ella estaba buscando las palabras correctas.

Como queriendo dar algo de apoyo a Yukinoshita, Yuigahama se sentó a su lado y tocó su mano.

—Siempre he sentido que… está bien seguir esperando. Hasta ahora, incluso si es poco a poco, ya nos has contado un montón de cosas.

Yuigahama apoyó su cabeza en los hombros de Yukinoshita. Me pregunté qué clase de color eran esos ojos que estaban debajo de sus parpados. No lo sabía. Sin embargo la rigidez de Yukinoshita comenzó a desaparecer poco a poco, tal como el hielo gradualmente se derrite. Quizás fue debido a Yuigahama actuando como un perrito buscando galletas, o quizás debido a la calidez que ella le pasó. Sus puños que habían estado apretados en su falda comenzaron a perder fuerza hasta que finalmente llegaron a tomar la mano de Yuigahama.

Ella mantuvo ambas manos tratando de confirmar el calor de la otra y luego comenzaron lentamente a hablar.

—Yuigahama-san, una vez me preguntaste qué quería hacer, ¿no? Sin embargo ni yo todavía lo entiendo mucho.

Siempre pensé que la voz de Yukinoshita era algo fascinante, como la de un niño pequeño que no sabe cómo hablar. Probablemente yo tenía una expresión similar a la de un niño que no sabía a donde ir, pues estaba escuchando y realmente no sabía.

Yuigahama miró hacia abajo, aparentemente lastimada.

Yukinoshita notó esto también y, como si se preocupara por ella, o quizás para darle ánimos, trató de componer una sonrisa gentil.

—Pero sabes, en el pasado, había cosas… cosas que quería hacer.

—…¿Cosas que querías hacer?

Yuigahama estaba de alguna forma sorprendida, pues repitió las palabras de Yukinoshita. Yukinoshita asintió su cabeza con orgullo.

—El trabajo de mi padre.

—Ah… Pero ese es…

Ahora que ella lo mencionaba, lo recordaba bien. Una vez escuché que el papá de Yukinoshita era miembro de un grupo selecto, y que, en el pasado, era dueño de una constructora. Estos eran detalles que Haruno-san me había dicho alguna vez. Mientras trataba de pensar en algo que decir, Yukinoshita habló primero.

—Sí. Pero, debido a que mi hermana existe… esa decisión no es mía. Siempre fue de mi madre.

La voz de Yukinoshita se había vuelto un poquito fría. Ella miraba a la distancia, como si mirara a algo más. Al observarla de esta manera, no dijimos nada.

Había un dicho que decía que cuando uno habla sobre sus recuerdos, mira a la distancia. Yukinoshita miraba al cielo y yo seguí su mirada.

No sabía si era debido al viento del cielo, pero las nubes suaves que parecían algodón de azúcar se mantuvieron a la deriva, y las nubes bañadas por la luz de la luna, cambiaban de forma.

Parecía que no tenía que preocuparme sobre este clima. Las nubes que hacían nevar se habían ido. Quizás podríamos ver algunas estrellas pronto.

La luz que provenía de las estrellas estaban a decenas de años luz de nosotros. La luz funcionaba de tal manera que, incluso en este instante, no sabíamos si lo que estábamos viendo realmente estaba allí. Debido a esto, lucía incluso más hermoso. Algo inalcanzable, o quizás algo que estaba a punto de desaparecer, era lo más hermoso.

Porque sabía esto, no pude extender ambas manos. Seguramente, en el instante en que lo toque, su color desaparecería y se pudriría. También sabía que, para una persona como yo, eso no era algo que  pudiese tomar.

Yukinoshita, que estaba describiendo sus deseos en tiempo pasado, al igual que Yuigahama, que estaba escuchándola de cerca, eran conscientes de todo esto.

—Desde el principio, mi madre ha decidido todo. Ella tiene amarrada a mi hermana y aun así me da total libertad. Por eso es que me mantuve siguiendo los pasos de mi hermana, porque no sé qué más hacer.

Pude sentir el arrepentimiento y nostalgia provenir desde sus murmullos. Mirándola desde un costado, su mirada lucía algo solitaria y triste.

—…Incluso hasta ahora, no sé nada… En serio, es justo como mi hermana dice.

Mientras ella suavemente dijo esas palabras, su atención había cambiado del cielo a sus pies. Sin moverse, como si tratara de comprobar si se podía mover, miró a las puntas de sus hermosas botas.

Todos esos calmados murmullos no nos dejaron hablar.

Yukinoshita había notado probablemente este doloroso silencio, así que levantó la cabeza y sonrió.

—Esta es la primera vez que alguien me ha escuchado hablar sobre esto.

Me sentía atraído a esa sonrisa. Dejé salir un suspiro de aliviio y respondí:

—¿No se lo has dicho a nadie más?

—Creo que lo he hablado un poco sobre esto con mis padres…

Ella parecía pensar fuertemente mientras decía eso. Probablemente era algo que había hecho mucho tiempo antes. Yukinoshita continuó tratando de recordar, pero al final, negó con la cabeza.

—Sin embargo, nunca me tomaron en serio sobre estos asuntos. Me decían que no debía preocuparme… Después de todo, la cabeza del negocio familiar probablemente ya sido encargada a mi hermana.

—¿Has hablado algo con Haruno-san?

—…Creo que no.

Oyendo la pregunta de Yuigahama, Yukinoshita puso sus manos en su barbilla y pensó durante unos momentos e hizo una sonrisa algo amargada.

—Esa persona tiene esa clase de personalidad después de todo.

—Ah, cierto…

Viniendo de su hermana, Yukinoshita, o de su amigo de la infancia, Hayama, mientras el tema sea sobre el futuro, el amor, los sueños o las esperanzas, Yukinoshita Haruno no era la persona adecuada para ese tipo de conversaciones.

Pero si se trataba de alguien con quien ella no tenía relación alguna, quizás entonces sí podría poner una cara sincera y dar una sugerencia que sea acorde a la norma cultural. No sólo sería capaz de dar una buena respuesta, sino que también convencería al otro sobre su punto de vista y hasta lo dejaría satisfecho con ello. Hacer algo así debería ser fácil para ella.

Sin embargo, si la otra persona era cercana a ella, entonces ella tomaría otro camino. No sólo se reiría y te provocaría, sino que también te trataría como a su juguete y te molestaría incluso si tus problemas con ella están resueltos. Eso era algo que Hayama Hayato había dicho un tiempo atrás.

Él y ella probablemente experimentaron algo parecido también. Por lo tanto, ese era el motivo del porqué Yukinoshita nunca había hablando con Haruno-san sobre el tema.

Bueno, yo tampoco discutiría sobre mis planes a futuro con mi propia familia. No sé si era suerte o mala suerte, pero hasta este punto, nunca he enfrentado una toma de decisiones que exceda mi área de discreción.

Pero, era debido a esto que cuando escuchaba de problemas relacionados a las familias, no sentía que podía empatizar con ella. Si mi familia estuviera manejando un negocio entonces quizás podría simpatizar un poco. Desafortunadamente, mi familia era los típicos empleados a sueldo, así que aquél asunto estaba algo lejos de mi alcance.

Esto quizás también era lo mismo para Yuigahama. Ella había agachado un poco la cabeza, como si no pudiera entender del todo.

Yukinoshita no parecía preocuparse por nuestras reacciones y continuó:

—Sin embargo, debo decírselo apropiadamente. Ya sé que mis intenciones no se volverán realidad al final… Pero nunca lo he confirmado porque estoy preocupada de esa respuesta que lo confirmará.

La voz de Yukinoshita llevó un tono de nostalgia. Quizás era algo de arrepentimiento de su parte. Sin importar lo que fuese, el pasado era algo que no podía cambiarse.

Y aun así, sus ojos seguían mirando hacia adelante.

Justo en frente de ella, estábamos Yuigahama y yo.

—Es por eso, debo empezar a buscar esa respuesta desde aquí… Quiero decidir por mi cuenta, no por las palabras de alguien, sino porque quiero pensarlo apropiadamente, para entender, para sentir lo que es querer rendirse.

El sonido de su respiración fue acompañado por una silenciosa sonrisa.

A través de su tranquila voz, Yukinoshita lo había dicho. Había dicho que quería rendirse.

Dentro del corazón de Yukinoshita, probablemente ella ya estaba segura del resultado. Sin embargo, la respuesta a sus intenciones nunca ha sido confirmada directamente, por lo tanto, la duda sigue dentro de su cabeza.

Si nadie abre la caja, nunca se sabrá que hay dentro. Antes de que aquél momento llegue, antes del momento de observar llegue, el resultado no está determinado. Si al final va a ser lo mismo, entonces el resultado no importa.

Al final, el resultado no cambiará.

—Sólo tengo una petición… Quiero que vean hasta el final. Eso será suficiente.

Yukinoshita tomó su bufanda y cerró los ojos. No parecía que quisiera abrigarse más  del frío, sino más bien, arreglar la posición de su bufanda. Titubeantemente, pero con mucho cuidado, ella había dicho cada una de las palabras como si estuviera diciendo una oración frente a un dios.

—Esa es… ¿La respuesta de Yukinon?

Yuigahama dijo eso mientras vacilaba. Aunque parecía ser una pregunta, Yuigahama había bajado la mirada y no estaba viendo a Yukinoshita. Sin embargo, Yukinoshita continuaba mirándola directamente.

—Supongo, pero puede estar mal…

Yukinoshita hizo una sonrisa aparentemente irónica y suavemente tomó la mano de Yuigahama. Yuigahama levantó su cabeza.

—En ese caso…

Cuando ella estaba en medio de esa frase, sus ojos chocaron con los de Yukinoshita, provocando que sus palabras fueran cortadas junto con lo que iba a decir.

Yo también perdí mi voz, quizás porque me olvidé respirar.

La sonrisa de Yukinoshita era hermosa.

Su largo, negro y definido cabello flotó gentilmente, revelando su blanco y esbelto rostro; sus ojos de cristal me capturaron.

Su mirada no tenía miedo o duda mientras nos observaba. Pensé que no había siquiera una mentira en esos profundos, azules ojos que parecían succionarme hacia adentro.

—Sin embargo, yo… yo quiero probarles a todos de las cosas que soy capaz de hacer. Siento que esta es la única manera de realmente empezar.

No sólo sus palabras no tenían vacilación alguna, incluso sus apretadas manos, su sólida mirada y su firme postura no mostraban señales de inseguridad.

—De verdaderamente… empezar…

El rostro de Yuigahama parecía encenderse mientras decía eso de manera tan suave. Yukinoshita asintió en confirmación.

—Sí. Necesito volver a la casa de mis padres y discutirlo con ellos.

—…Así que esa es tu respuesta.

La manera en la que dije eso sonó como si no fuera una pregunta. Este tipo de oración que no parecía dirigirse a nadie era igual a un monologo. Sin embargo, aquellas palabras habían llegado a los oídos de Yukinoshita. Ella puso sus manos sobre sus rodillas y habló gentilmente:

—Nunca me rendí sin importar cuando tiempo había pasado… Es por eso que creo que estos son mis verdaderos sentimientos… Creo que no es un error, ni tampoco un malentendido.

Cuando finalizó, Yukinoshta me dio una fugaz mirada.

Pude entender partes de lo que ella dijo, pero probablemente sólo eran las partes con las que podía relacionarme.

Si algo no cambia sin importar cuanto tiempo pase, y si eso no desparece sin importar qué tanto sea apartado, entonces no tendría objeciones en llamar a aquello algo genuino. Esto era diferente de aquellos falsos sentimientos que desaparecían después mucho tiempo.

Si algo no desaparece a pesar de que le das la espalda, o a pesar de que le desvíes la mirada, o a pesar de que pretendes no verlo, o finges olvidarlo, entonces no sería un error llamar a aquello un deseo genuino.

Si esto lo que ella quería, entonces no tengo nada que decir.

Sólo había un punto que me preocupaba un poco.

Que Yukinoshita deba proceder por su cuenta y decidir por su cuenta. Sola.

Ella no debe decidir basada en las intenciones de alguien más, o en las expectativas, por presión, o debido a la situación.

Incluso si ella fuera a destruir algo, esa no sería una buena razón para despojarla de su valor o dignidad.

Lo que yo deseaba no eran sus palabras que estaban dirigidas a responder la pregunta de alguien, sino las palabras que salían del corazón.

—¿Estará bien si le damos un intento?

Dije eso mientras asentía mi cabeza en respuesta a su mirada que, de alguna forma, lucía algo faltosa de confianza. Escuchando mis palabras, Yukinoshita tocó su pecho, sintiéndose algo aliviada.

—Okay… Lo haré porque pienso que también cuenta como una respuesta.

Yuigahama, que estaba mirando silenciosamente el rostro de Yukinoshita desde un lado, rápidamente apartó su mirada y comenzó a mirar el suelo.

Entonces, como tratándose de asegurar sobre algo, Yukinoshita asintió lentamente su cabeza unas cuantas veces.

—Gracias.

Yukinoshita dijo eso mientras agachaba un poco la cabeza. No podía decir qué tipo de expresión tenía. Me preocupa el hecho de que quizás nunca lo sabré. Incluso si la viera, estoy seguro que la habría olvidado inmediatamente.

Es por eso que su rostro estaba extremadamente brillante cuando ella levantó su rostro una vez más.

Sin darnos una chance a mi o a Yuigahama de decir algo, ella se levantó.

—Deberíamos irnos. Está comenzando a hacer frío.

Diciendo eso, Yukinoshita dio un paso adelante. Su destino era probablemente la salida de este parque y luego el apartamento en donde ella vivía. Yukinoshita miró hacia atrás, hacia nosotros, que todavía no nos habíamos movido.

Su cabello fluyendo con el viento, su abrigo revoloteando, su bufanda balanceándose, y su firme figura eran tan hermosas que dudé en acercármele.

Pero, ya había prometido que miraría hasta el final.

Entonces, comencé a caminar en su dirección.

Me di la esperanza de que al menos sus palabras tuvieron algo de verdad, incluso si se que haciendo esto, pueda terminar arrepintiéndome.


Notas:

  1.  Hachiman no entendió a Yukinoshita bien. «Pérdida de tiempo» y «quebrar hueso» suenan parecido en japonés.
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